El instinto que mece un sentimiento que nace. A partir de una pausa, de un momento todo cambia y parece que el tiempo mismo se detiene. Quiero clamar lo salvaje en mi y andar descalza por el bosque, libre para gestar ilusiones y regresar a lo que siempre he sido y he debido moldear ante civilizadas circunstancias.Pertenecer a dos mundos, dividirse entre lo que te reclama y lo que razonas, que hermosa la sensacion que me sumerge en lo profundo de esta naturaleza de mujer. Agradezco el origen sabio de empujarme a iniciarme y conocer cada poro de mi ser, con cada latido de mi alma, al ritmo de los tambores a oido aguzado ante los sonidos que jamas han sido desconocidos.
Corazon sobre corazon late y asi se entreteje la vida que da vida y que se respira en el momento consciente de compartir un legado. Preparo los pasos que he de dar y las veces que he de diferir al enseñar e incluso al aprender, porque el instinto guia, mas no es maestro ciego que se cierra a seguir en crecimiento continuo.
Saber que hacer, cuando venir y dejar ir, cuando observar y cuando obedecer, aprender a escuchar a identificar y a cazar aquello que nos alimenta. El instinto que se desarrolla en mis entrañas me seduce en ternura y me abraza implacable ante lo invitable de su destino. He de esperar y nutrir, he de seguir andando la senda y migrar al territorio que tendre que conocer antes de detenerme.
Surge en mi el canto de lo ancestral y la danza de miles que como yo se bañan en aguas que arrullan. Duerme y crece, rie y juega, cobijate y preserva, corre y caza. Separate de mi cuando sea la hora y respira por ti misma, que seguire estando para mostrarte el camino que ya para los dos se ha dibujado, que el halo de mi espiritu nos envuelva y sea entonces que se cumpla aquello para lo que hemos sido llamados.